La procrastinación o el camino más fácil para reprobar

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21d

He escogido como primer post en este blog la procas…procrastri…pro…pro…procrastina-ción, si exactamente eso, tratando de definir una tendencia en nuestras intenciones. No se trata solamente de atraer visitas a esta página web sino de proporcionar ayuda realmente útil a los padres de familia preocupados por el bienestar académico de sus hijos, sin caer en tecnicismos, de una manera amena y sencilla. Quizás estás pensando: “pero es que esa palabra no suena para nada sencilla, nunca la había escuchado”. Y si así es, tienes razón, pero no es tan difícil de entender una vez que hacemos memoria y nos damos cuenta que todos hemos procrastinado alguna vez y recordamos las consecuencias de haberlo hecho.

¿Recuerdas cuando estabas en la escuela y te avisaba el profe con 30 días de anticipación que a fin de mes aplicaría un examen? ¿Recuerdas cuantas veces postergaste, pospusiste el ponerte a estudiar para en su lugar ver la tele, chatear, ver videos en internet, irte con tus amigos o amigas a dar la vuelta, etc., etc.? Pues eso que hacías y que posiblemente aún haces en otros aspectos de tu vida es procrastinar. ¿Pero qué tan malo puede ser si todos lo hicimos y todos lo siguen haciendo? Procrastinar es un mal hábito, una adicción fácil de adquirir y que puede acabar con la confianza en sí mismo de tu hijo, especialmente en la escuela puede acabar con sus buenas calificaciones e irlo acostumbrando a la mediocridad, no solo en su vida escolar sino también en su vida personal. ¿Ya te acordaste del resultado de dejar las cosas para lo último?

Procrastinamos cosas que nos desagradan, y es la preocupación, el terror a hacer algo que no nos gusta lo que consume más tiempo y energía que la acción misma de hacerlo. Una vez que nos enfocamos en hacer aquello que nos desagrada el terror desaparece. Aquí cabe recordar que entre mejores somos en algo más disfrutamos haciéndolo, quizás intentar obtener mejores calificaciones en cualquier materia que nos desagrada no sea muy placentero al principio, pero entre más resultados positivos se obtengan más y más se disfrutará del estudio de esa materia.

¿Por qué es tan popular procrastinar? Una manera de contestar esta pregunta es con otra pregunta: ¿Por qué hay tantos alcohólicos, drogadictos, apostadores, etc.? Porque procrastinar, beber alcohol, drogarse y apostar son adicciones, son malos hábitos y todos ellos llenan a la persona de una euforia y de un alivio temporal (la recompensa) a una realidad insoportable. En el caso de los estudiantes: ven los libros (la señal que activa la procrastinación) y en su cerebro se activan los centros que controlan el dolor, y ¿qué hace para acabar con ese dolor, con esa sensación de desagrado? Se concentran en acciones más placenteras (revisar el face, chatear, ver videos, llamar por teléfono: las rutinas dañinas) y temporalmente se sienten muy bien (la recompensa). Cuando se acerca la fecha del examen y pasan de panzazo porque se pusieron a estudiar un día antes, les sirve de justificación para seguir actuando de la misma manera. La procrastinación lleva nuestra atención de algo desagradable a algo placentero y se arraiga como hábito porque nos proporciona un bienestar temporal rápidamente y porque creemos en ella.

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros hijos estudiantes a evitar o a cambiar el hábito de la procrastinación?

Hay señales que disparan estos malos hábitos: Juan se pelea con su esposa y su mente lo interpreta como la señal para ir a su bar favorito y comenzar su rutina autodestructiva : tomar alcohol a reventar, lo que lo recompensará haciéndole sentir bien brevemente. Observar la conducta de nuestros hijos nos puede ayudar a identificar que factores disparan esas rutinas dañina, puede ser un lugar, la hora, su estado de ánimo, sus reacciones a otras personas o a cosas que acaban de pasar.

Podemos tratar de cambiar su reacción a esas señales disparadoras creando nuevas rutinas, nuevas formas de reaccionar a estas señales, por ejemplo: a nuestro hijo le llama su mejor amigo para preguntarle algo de la tarea (la señal) y de pronto están inmersos en una interminable plática de sus aventuras escolares (la rutina usual), podemos pedirle que se limite a darle información sobre la tarea por no más de 5 minutos (nueva rutina). Evitemos las señales disparadoras perjudiciales pidiéndoles que apaguen el celular y se alejen brevemente de la internet mientras estudian.

También podemos crear nuevas señales por ejemplo: al llegar a casa después de la escuela (la nueva señal) alentémoslo a empezar a hacer la tarea (la rutina).

Los hábitos producen en el cerebro una gran ansiedad por la recompensa esperada, eso los hace muy poderosos, para reprogramar un hábito es necesario crear nuevas recompensas. Un simple “¡Muy bien hecho!” como nueva recompensa es suficiente para iniciar el proceso de reprogramación de un hábito. Es decir, podemos crear buenos hábitos de estudio a partir de los malos.

El estudiante debe estar convencido que puede cambiar el hábito de la procrastinación, y una forma de reforzar esta convicción, de fortalecer esos valores que se tienden a olvidar en momentos de debilidad es cuidando con quien conviven nuestros hijos, procurando que sus amistades compartan las mismas metas, la misma ideología. Aquí aplica muy bien aquello de:”Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Un recurso más es pedirle a nuestro hijo que se imagine en como sería su vida futura si cambiara esos malos hábitos, que se vea a si mismo disfrutando de las consecuencias positivas de adoptar nuevos hábitos y que compare ese posible escenario con la verdadera situación que está viviendo ahora mismo.

Tu hijo tiene que realizar una tarea o estudiar para un examen y tan solo pensar en ello ocasiona que se desate él dolor, el malestar que provoca que postergue. Hay que ayudarlo a que se concentre en el proceso para llevar a cabo esa tarea o estudiar para ese examen, debe concentrarse en el proceso no en la meta, no en el producto. El proceso es el tiempo y los buenos hábitos que tiene que poner en juego para alcanzar esa meta.

Recomiéndale que trabaje durante breves periodos de tiempo en los que se pueda concentrar: 25 minutos es un lapso recomendado. Puede ser que se sienta estresado por el límite de tiempo, pero hay estudios que comprueban que estas situaciones de estrés ligero lo preparan para un mejor desempeño durante situaciones de mayor presión: como contestar un examen o pasar al frente de la clase para exponer un tema. Que no se desanime si al principio le va mal, poco a poco irá mejorando, para eso este tiempo: para estudiar, para practicar y mejorar. Puede practicar en todos lados y a todas horas, menos durante el examen.

El estudiante debe ignorar las distracciones, pero debemos ayudarlo propiciando un ambiente para que esto suceda: un lugar de estudio agradable, callado, confortable, alejado de distracciones. Sin lugar a duda esto multiplicara la posibilidad de resultados positivos.

Posponer nuestros deberes, postergar nuestras obligaciones y sustituirlos por acciones más placenteras puede parecer agradable al principio, pero a la larga tendremos que enfrentar las graves consecuencias de haberlo hecho.

Espero que este post haya sido de tu agrado y si tienes algún tema sobre el cual te gustaría saber más, sugiérelo por favor. Gracias. Hasta el próximo post.

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